Este fin de semana tuve la inesperada visita de mi primo Micky ( ok, no se burlen del anonimato u__u). Mi primo llegó el sábado a las 2:30 am. A mis hermanos y a mi nos sorprendió que llegase a esa hora, y bueno, parece que tuvo un problema con mi tío, y decidió venirse a mi casa.
Estuvimos todo el sábado aquí con mis hermanos. después, por la tarde, salimos un rato a la plaza, volviendo luego a la casa y conectándonos a la FB, a ver si encontrábamos a algunos conocidos con planes para salir hoy.
al final no salimos. Jugamos unas cuantas partidas de Dota, navegando en la web, y finalmente, terminamos viendo una peli (cosa que él la vio, porque yo me dormí enseguida).
No quisiera entrar en detalle sobre lo que le pasó a Micky, porque lo considero algo personal. Claro que como primo que soy (y buen amigo) le aconsejé lo que tenía que hacer. Yo ya había pasado fases parecidas, aunque mi papá reaccionaba de una forma diferente.
Los famosos "permisos" y controles de horarios son temas de discusión, a veces constantes, entre padres e hijos adolescentes (no tanto a los jóvenes, porque ya para entonces hay mas libertad). Hay padres que aceptan que sus hijos necesitan mas libertad y menos control es sus horarios. Las respuestas ante tanto control pueden ser las siguientes: Yo no lo hago por mi, lo hago por ti, que no quiero que te pase algo malo, que no quiero que te pierdas llevando una vida así, que tienes que respetar los horarios de la casa, que tienes que preocuparte mas por tu futuro, estás siendo muy inmaduro, que salir a esa hora solo resulta peligroso, que tus amigos no son buena compañía Entre otros.
Y bueno, los padres que resultan ser sobreprotectores, lo hacen tanto que, no piensan en como se sienten sus hijos. Tal vez a esa reunión asistirá alguien que es importante para el hijo (la novia, el amigo) y quizás tanto control aveces abruma al adolescente, que aún conserva las ganas de salir con sus amigos, y esto puede llevar al chico a decir mentiras o escaparse para poder salir. No digo que está mal ser sobre-protector, por un lado me parece bien, pero el adolescente está a solo unos años de ingresar a la vida adulta y, bueno, ya no es un niño. Es aquí donde recomiendo que padres e hijos ( seas padre o adolescente) deben conversar sobre lo que pasa. El adolescente debe hablar con su padre y explicarle lo que sucede, lo que siente con tanta sobre-protección y exigir mas libertad en decisiones y salidas.
También el hijo, a pocos pasos de la juventud, ya tiene que ir tomando consciencia y responsabilidad de sus actos, el darles libertad e indicarle que tiene que hacerse cargo de sus actos, enseñará al adolescente madurez. Quizás no lo haga bien al principio, pero con tiempo entenderá. Y la vida es así, aprendes cayéndote.
El padre también tiene que estar ahí, para aconsejarlo, e ir indicándole como levantarse de a poco, claro que no entrometiéndose tanto en su vida. El adolescente no tiene que sentirse sólo, tiene que sentir que aún sus padres lo apoyan.
Al principio conversar con mi papá sobre mis horarios y salida me resultaba difícil. Cuando salía a fiestas enviaba a uno de mis hermanos a buscarme cerca de la media noche. (tenía 14 años). También tuve mis veces en las que quería salir pero no me dejaba. Fue cuando empecé a vivir con mi hermano mayor donde obtuve mas libertad en mis decisiones y salidas. Él también me controlaba, pero no tanto como mi papá. Podía salir y tarde. Eso si, tenía que avisar mi hora de llegada. no en forma de control, sino para que ellos estén tranquilos.
Recuerdo que me gustaba mucho salir con Jesu y con A. Mis hermanos no querían que saliera con Jesu, decían que era mala influencia, igualmente no querían que salga tanto con A. Habían ocasiones en las que tenía que mentir para poder salir con mis amigos. Y es que, son mis amigos, yo sé elegir a mis amistades y Jesu y A no eran amigos que tenía un par de meses atrás. Y empezaban las mentiras, regresé a vivir de nuevo con mi papá (15 años), se reforzó el control de horarios y yo mentía cuando quería salir. Tanto que faltaba a clases por ir con mis amigos. Pero bueno, fue una historia larga. Finalizado ese año (fin se secundaria), fui a vivir de nuevo con mi hermano en una habitación alquilada. Conseguí un trabajo. Ese año tuve mucha mas libertad que nunca. Sentía que podía respirar.
Al año siguiente vuelvo con mi familia ( ya a meses del viaje a Buenos Aires) y habían cambiado con el tema de los permisos. Ya mi papá no me decía porque llegaba tan tarde. Pero, que aún así tenía que ser responsable con mis deberes aunque me haya amanecido. Mi mamá me concedió los permisos. Siempre y cuando le dijera la verdad a donde iba y con quienes, "Sólo para sentirme segura". Y bueno, la verdad es que no me resultó fácil hacerme cargo de mis actos. Pero hoy en día aprendí mucho y sé como hacerlo.
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